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26 - “HOMOSEXUALIDAD. ¿SE HACE O SE NACE? PDF Imprimir E-Mail

Autor: Dra. Raquel Zamora
Médico – Pediatra – Psiquiatra
 
Publicado en la Revista Uruguaya de Ginecología de la Infancia y la Adolescencia. Vol III Nº 1 - 2001 pp37-43

Antes de entrar a analizar la etiología de la homosexualidad, si es heredada, adquirida o ambos orígenes, es importante entender lo que es homosexualidad y a su vez para ello primero debemos aclarar otros términos como lo que es identidad de género, papel de género, orientación sexual.

Cuando se produce la fecundación y se forma la célula huevo queda determinado el sexo genético de ese individuo, o sea xx que implica un posterior desarrollo en el sentido femenino o xy que determinará un desarrollo en el sentido masculino. A medida que el embrión se constituye, se desarrolla el  sexo gonadal y así a partir de una gonada indiferenciada la mujer poseerá dos ovarios y el hombre dos testículos. Estas gonadas a su vez, determinarán el sexo gonadofórico o ductal que depende de los canales vectores que utilicen las gonadas en su línea hormonal: canales de Wolff en el hombre (que se transformarán en conductos deferentes y epididimo) y canales de Müller en la mujer (que se transformarán en trompas y útero). El sexo genital o clínico está dado por el sexo morfológico y de observación externa: vagina en la mujer, pene en el hombre. El sexo hormonal depende del predominio de hormonas segregadas por las gonadas: estrógenos en las mujeres y andrógenos en el hombre.

El sexo de crianza es lo que Money (citado por Flores Colombino, cuadernos de Sociología No. 1) llama “sexo asignado” por la actitud de los padres, que responderá a la señal del sexo genital con un comportamiento de diferenciación dimórfica que refuerza la “identidad del género” del nuevo ser. El sexo del vestido deriva del anterior. El sexo hipotalámico depende del tipo de hormonas hipofisarias que estimula a las gonadas: cíclica en la mujer y continua en el hombre. Determina en mucho como dice el sexólogo uruguayo Flores Colombino, la conducta sexual (Flores Colombino) (1)

La diferenciación sexual es progresiva pero se hace fundamentalmente en dos momentos principales: 1) etapa prenatal, 2) etapa puberal. Recién a fines del 2º decenio se logra la etapa genital de madurez.

Género es sinónimo de sexo, es por eso que se habla de género masculino y femenino. En cuanto a identidad de género se refiere a la conciencia del “si mismo”. Money dice que es la igualdad, unidad y persistencia de la propia individualidad como varón y como hembra tal como se experimenta en la conciencia acerca de sí mismo y en la conducta. Es la conciencia privada individual del papel de género, es el sentimiento íntimo de pertenencia a uno de los dos sexos o ambivalencia. Por su lado el papel de género o papel sexual es la experiencia pública de la identidad de género, el grado de conformidad con los factores de comportamiento culturalmente definidos como masculinos o femeninos. La orientación sexual es la capacidad de ser atraído por objetos sexuales de unas característica o de otros, como dice Giraldo Neira citado por Flores Colombino.

Según dice Le Vay, (2) la orientación sexual incluye: a) Conductas y b) Sentimientos. Ambos no siempre coinciden. La dirección de los sentimientos sexuales es indudablemente más trascendente, más profunda y menos susceptible de cambio que la dirección de la conducta sexual.

Existen categorías de orientación sexual:

1. Heterosexual: Sentimientos y conductas dirigidas hacia individuos del sexo opuesto.

2. Homosexual: Sentimientos y conductas dirigidas hacia individuos del mismo sexo.

3. Bisexual: Sentimientos y conductas dirigidas hacia individuos del sexo opuesto y del mismo sexo.

Como dicen Cabaj R. y Stein T. antes de 1970 la literatura disponible sobre homosexualidad, hombres gay, lesbianas, bisexuales era escasa; actualmente existe más material del que cualquier persona pueda leer. (3) La literatura existente antes de esa fecha de procedencia científica, médica, sociológica, psicológica y psiquiátrica sobre homosexualidad era limitada y en su mayoría asumía la homosexualidad como anormal o patológica.

En 1973, sobre las bases de las revisiones científicas y alentada por un movimiento político amplio, la Asociación Americana de Psiquiatría concluyó que no existían bases para considerar a la homosexualidad como una enfermedad mental y la removió del manual de desórdenes mentales. La homosexualidad, no cumple con los requerimientos para considerarla un trastorno psiquiátrico dado que muchos homosexuales están totalmente satisfechos con su orientación sexual y demuestran no tener limitaciones en sus desempeños (social, laboral, etc.). Por otro lado como dice Mc Cary, citado por el argentino Gindin, el comportamiento sexual puede considerarse aceptable para la sociedad si se cumplen 3 condiciones: 1) que no sea dañino para ninguno de los participantes, 2) que lo lleven a cabo personas adultas, responsables y conscientes y que se manifieste lejos de la vista de los observadores indeseables. (4)

Actualmente la mayor parte de los psiquiatras en los Estados Unidos de América defienden la perspectiva de que la homosexualidad no es una enfermedad ni un trastorno psicopatológico, sino una expresión menos frecuente del deseo y conducta sexual humana.

Cuando la homosexualidad se consideró una enfermedad se usaron muy diferentes técnicas de tratamiento (psicoanálisis, terapias aversivas, cirugía) ninguna de ellas logró ser efectiva.

En 1978 se formó la Asociación de Psiquiatras Gay y Lesbianas. Similares sociedades se formaron entre los psicólogos y trabajadores sociales.

La prevalencia de la homosexualidad en la población varía en función a varios factores: sexo, edad, estado civil, educación, religión, raza, urbanización del lugar de residencia. Estudios realizados en USA muestran que es más frecuente en hombres, especialmente adolescentes o jóvenes, solteros, con altos niveles de educación, ateos, viviendo en zonas urbanas. (5) Según Kinsey la homosexualidad y la heterosexualidad no están forzosamente reñidas o separadas. El diseña una escala de siete puntos donde en un extremo están las personas con experiencias completamente heterosexuales, pero en el medio se ubican cinco grupos: los que al menos han tenido una experiencia homosexual, los que la experiencia homosexual es más que incidental, los que tanto tienen experiencias homo como heterosexual y los que la tienen en forma casi exclusiva.

Hay dos tipos de homosexuales que merecen una mención especial:

1) los homosexuales latentes que tienen impulsos homosexuales y cuando estos amenazan irrumpir presentan episodios de intensa angustia y desorganización de la personalidad (pánico homosexual).

2) Los homosexuales por privación, que es cuando no se tiene la posibilidad de tener relaciones con el otro sexo, ej.: presidios o instituciones o actividades solo de un sexo.

Es importante también señalar a los transexuales que son personas que deben ser o creen pertenecer al sexo opuesto. (DSM III R) (6). Llegan a afirmar que siempre se han sentido “mujeres en cuerpos masculinos” o viceversa y remontan estos sentimientos a la infancia. Aunque frecuentemente participan en actividades homosexuales, ellos mismos no se sienten homosexuales. Por lo común, la meta de estas personas es el cambio de sexo mediante una intervención quirúrgica. Los transexuales también han sido reunidos de la clasificación de Psiquiatría Americana como muestra el DSM IV (7).

Desde el siglo XIX existen trabajos en busca de una base biológica de la Homosexualidad.

Karl Heinrich Ulrichs en el siglo XIX manifestó: “El Homosexual es un individuo cuyo cuerpo se desarrolló de un sexo y su mente se desarrolló del otro sexo”.

A principios del Siglo XX - Hanelock Ellis y Magnus Hirschfeld plantearon: Homosexualidad y heterosexualidad son igualmente aspectos normales de la naturaleza humana, debido a mecanismos intrínsecos durante el desarrollo temprano.

Posteriormente Sigmund Freud planteó que la heterosexualidad era la condición normal del adulto y la homosexualidad un estado patológico del desarrollo

Richard Rillard and James Weinrich (Boston University) demostraron la incidencia familiar de la homosexualidad: 25% de hermanos de hombres gay, son también gay; 15% de hermanas de lesbianas, también son lesbianas. El tener un hermano gay aumenta las chances de ser lesbiana y viceversa.

Según James Weinrich los hombres “gay” que como adultos prefieren ser “receptivos” en la relación sexual han tenido una niñez con fuertes rasgos sexuales atípicos (escaso gusto por deportes rudos, preferencia por la lectura, gusto por juegos con muñecas, disfrazarse de mujer).

En la adultez, los individuos homosexuales y heterosexuales no solo se diferencian en la preferencia por con quién tener sexo sino en ciertas habilidades. En testados que miden habilidad espacial y verbal los hombres gay puntean como las mujeres heterosexuales.

Cheryl McCormick y colaboradores encuentran que gays y lesbianas son menos consistentes en el uso de la mano derecha, tendiendo a usar más la mano izquierda o más comunmente a usar para algunas tareas la derecha y para otras la izquierda. Esto indicaría que las funciones cerebrales estarían menos lateralizadas que en las personas heterosexuales.

Diferentes autores comentaron modificaciones en la zona preóptica medial del hipotálamo, que es la zona involucrada con la regulación de la conducta sexual masculina típica. Esta zona tiene cuatro pequeños grupos de neuronas terminadas en el núcleo intersticial del hipotálamo anterior (INAH). Uno de estos grupos llamado INAH3 es mayor promedialmente en hombres que en mujeres. Los estudios realizados por Simon Le Vay muestran que este núcleo en hombres gay medía lo mismo que en mujeres. (2, 8)

Gunther Dörner plantea que los hombres gay durante un período de su vida fetal han sido expuestos a niveles insuficientemente bajos de andrógenos lo que permitió que ciertos circuitos hipotalámicos se desarrollaran en la dirección femenina. Para él, el estrés materno es la llave de la etiología de la homosexualidad masculina. Simon LeVay discrepa con este planteo, pero coincide en que el papel de los andrógenos en el período prenatal es importante en la homosexualidad, según él dos son los posibles caminos: o las hormonas están presentes en diferentes niveles, siendo inusualmente bajas en fetos destinados a convertirse en hombres homosexuales y muy altas en fetos a convertirse en lesbianas o los receptores y los otros mecanismos celulares que responden a las hormonas son diferentes. Por otro lado plantea que los genes juegan un papel aún no aclarado. También sostiene que los factores ambientales contribuyen ya sea en el período prenatal, como por hechos ocurridos en la interacción entre progenitores e hijos en la infancia o por interacciones sociales o sexuales en la adolescencia o adultez.

Son interesantes los aportes de la australiana Vivienne Cass en relación a como se va dando el camino para la formación de una identidad lesbiana o gay, según ella el individuo pasa por diferentes estados: (9)

1) de confusión, donde discute consigo mismo el significado de la conducta homosexual y se dice: “yo podría ser lesbiana/gay. Puede que no sea heterosexual”. 2) de comparación, “probablemente yo sea lesbiana/gay y no sea heterosexual”. 3) de tolerancia de la identidad donde se evalúa los beneficios de socialización con una identidad homosexual. 4) aceptación de su identidad, se acepta homosexual pero se pregunta que pasará con los demás, como lo verán. 5) orgullo de su identidad, siente que los homosexuales son iguales que los heterosexuales y prefiere su estatus de homosexualidad. 6) síntesis de la identidad, cuando la tiene totalmente asumida.

Para finalizar la presentación podemos decir que la orientación sexual y en particular la homosexualidad, acorde a los estudios realizados hasta el presente sería consecuencia de la interacción de factores biológicos y ambientales que puedan tomar caminos muy diferentes.

En cuanto al médico que atiende adolescentes debe tener presente, como dice Tomas Silber (10), que un componente esencial es la objetividad y no debe imponer los juicios de valor personales a su paciente. En el caso que un adolescente le venga a plantear sus inclinaciones homosexuales, el médico debe ser objetivo y no crítico, debe orientar y ayudar a que el consultante adopte su propia decisión, conforme a su propio parecer. Puede incluso llegarse a situaciones en que aunque el médico tenga una convicción moral en base a la cual condena la homosexualidad, deba ayudar al paciente logrando algo que se opone a su código moral. En estos casos, igual que en aquellos donde el médico tenga una postura contra los anticonceptivos o contra las relaciones prematrimoniales lo más honesto es ofrecerle al paciente la oportunidad de remitirlo a otro colega.
 
B I B L I O G R A F I A

 1. Flores Colombino, A. (1985). Cuadernos de sexología. Pornografía.

Montevideo: Forum Gráfica. Tomo 1.

2. Le Vay, S. (1994). The sexual brain.  Cambridge: MIT.

3. Cabaj, R.P.; Stein, T.S., eds. (1996). Textbook of homosexuality

and mental health.  Washington: American Psychiatric Press.

 4. Gindin, L. R. (1995). La nueva sexualidad del varon. B.A.: Paidós.

 5. Michael, S. (1996). The prevalence of homosexuality in the United States.

 En:  Cabaj, R.P.; Stein, T.S., eds. Textbook of homosexuality and mental

 health.  Washington: American Psychiatric Press. Cap.4

 6. American Psychiatric Association. (1988). DSM-III-R: Manual diagnóstico y

estadístico de los trastornos mentales. Barcelona: Masson.

 7. --------. (1994). DSM-IV. Diagnostic and Statistical

 Manual of Mental Disorders. 4ª. ed.  Washington: APA.

 8. Byne, W. (1996). Biology and homesexuality: implications of

neuroendocrinological and neuroanatomical studies. En: Cabaj, R.P;

Stein, T.S.,eds. Textbook of homosexuality and mental health.  Washington:

American Psychiatric Press. Cap.9

9. Cass, V. (1994). Sexual orientation identity formation: A Western phenomenon.

En:  Cabaj, R.P.; Stein, T.S., eds. Textbook of homosexuality and mental health.  Washington: American Psychiatric Press. Cap. 14.

10.  Silber, T.J. (1985). Sexualidad de los adolescentes: desarrollo y aspectos

 éticos. En: OPS/OMS. La salud del adolescente y el joven en las Américas.

 Publicación Científica Nº. 489.
 
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